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¿Sirven para algo los servicios públicos de empleo?

23 Agosto 2016, 16:08pm

El Sistema Nacional de Empleo (SNE) es la conjunción del Servicio de Empleo Público Estatal (SEPE), un organismo que depende del ministerio de empleo y seguridad social, y los Servicios Públicos de Empleo de las diferentes Comunidades Autónomas.

Es relevante recalcar la diferencia entre el SEPE y los Servicios Públicos de Empleo de las Comunidades Autónomas. Y es que mientras que el SEPE se dedica exclusivamente a la tramitación gestión de las prestaciones y los subsidios por los empleos, las Comunidades Autónomas tienen transferidas las políticas activas de empleo, es decir, formación, orientación laboral, y apoyo a la contratación para qué los desempleados consigan integrarse en el mercado laboral (Ceuta y Melilla gestionadas por el SEPE).

Cada Comunidad Autónoma tiene su propio servicio de empleo con un nombre diferente. Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid éste se denomina Portal de Empleo de la Comunidad de Madrid, en Cataluña se llama SOC oficina de treball o en el País Vasco, Servicio Vasco de Empleo (Lanbide).

En base en las últimas cifras del INE que descomponen los datos de la EPA, en el año 2015, sólo el 1,7% de los asalariados fueron contratados mediante la intervención del SNE, un total de 249.900 personas. Esta cifra supone tres décimas menos que la colocación efectuada en el año 2014, de 281.000 trabajadores. En comparativa, las empresas de trabajo temporal (ETT), en el año 2015 integraron en el mercado laboral a 430.200 personas, es decir, al 2,9% de los asalariados, lo que supone 180.300 asalariados más que el SNE.

La Comisión Europea ha aconsejado, en varias ocasiones, mejoras en las políticas activas de empleo debido a que se califican como limitadas las capacidades de los servicios públicos de empleo para ofrecerle una ayuda y orientación individualizada en la búsqueda de empleo.
¿Por qué es ineficiente el SNE?

En base a los datos mostrados, el SNE muestra una gran ineficiencia en su cometido. Y es que en España, a diferencia de otros países, nuestro sistema público de empleo se dedica principalmente en la gestión de prestaciones subsidios y el control de demandantes de empleo, quedando de manera residual la intermediación laboral entre empresa y trabajador.

En España, la mayoría de contratos de empleo se forman a través de contactos directos, es decir, conocidos o familiares que envuelven el circulo personal del desempleado o bien echando currículums a las empresas.

Asimismo, los portales de empleo son quiénes substituyen a los servicios de empleo. Por ejemplo, InfoJobs, referente en el mercado laboral en España, logró cerrar en 2015 un total de 831.763 contratos de trabajo. Bajo esta herramienta online, el 62% de las personas que buscan empleo utilizan esta plataforma por delante de otros medios.

Las agencias de colocación colaboran con los Servicios Públicos de Empleo sólo cuando existe un convenio de colaboración que regule esta relación. La colaboración con los Servicios Públicos de Empleo se puede desarrollar mediante contratación administrativa, concesión de subvenciones públicas, o cualquier otra forma jurídica ajustada a la normativa estatal y autonómica.

Toda esta ineficiencia, acompañado de un mercado laboral históricamente rígido, ha permitido que más de 2,2 millones de españoles se encuentren desempleados, llevando dos o más años en la búsqueda activa de empleo.
La colaboración público-privada una combinación que han llevado a cabo diferentes países

En el resto de los países europeos la relación público-privada entre los servicios de empleo públicos y las agencias de colocación privadas es muy estrecha, mejorando la eficiencia del mercado laboral.

Alemania, que ostenta un nivel de desempleo del 4,2%, llegó al primer acuerdo de colaboración en el año 2002. Este acuerdo, se basa específicamente en el intercambio de información. Las agencias de colocación privadas facilitan los datos sobre desempleados y empresas a la vez que éstos pueden acceder a las bases del sistema público. Las agencias privadas alemanas facilitan la búsqueda de trabajo a los parados entre seis meses y un año.

En Francia, la colaboración público-privada se inició en el año 1994. Mediante convenio, se intercambian información sobre las vacantes y los posibles candidatos a un puesto de trabajo, para atender las necesidades específicas de cada potencial empleado.

En Holanda, la colaboración De servicio público y los privados se inició en la década de 1980. Un dato curioso es que las diferentes entidades, pueden incluso compartir el edificio y sala, para así ayudar en la asistencia del desempleado.
El Reino Unido, un ejemplo a seguir

En el Reino Unido, con su Work Programe, obtiene una tasa de éxito muy superior a la española. Y es que a los tres meses el 50% del demandantes de empleo consiguen un trabajo, el 70% a los seis meses y el 86% antes de un año. Como contrapunto, en España, 1.400.200 personas llevan tres o más años sin empleo, un tercio del mercado laboral.

El Work Programe se elabora mediante la combinación del sector público, el sector privado y organizaciones voluntarias para ayudar a personas que corren el riesgo de convertirse en desempleados de larga duración. Este programa tan efectivo se basa en tres pilares:

Premiar el éxito de las agencias de empleo. Los proveedores de empleo son pagados principalmente por los resultados que obtienen, no existe los pagos por adelantado en los últimos años de los contratos. Los incentivos están diseñados para alentar a los proveedores de servicios de empleo para ayudar a los desempleados en la obtención de un trabajo sostenido. El incentivo para las agencias de empleo reside en mantener el mayor tiempo posible a ese trabajador en el puesto.

Libertad para los proveedores de servicios de empleo. Los proveedores locales pueden identificar, de manera más eficaz, en el trabajo sostenido, con absoluta libertad, sin que el gobierno imponga un camino a seguir. Asimismo, los requisitos para los proveedores se han minimizado la medida de lo es posible, lo que les permite innovar y concentrar sus recursos donde son mejores.

Un compromiso a largo plazo. Los contratos de cinco años proporcionan a los proveedores de empleo una base firme sobre la que construir asociaciones a largo plazo. El incentivo para las agencias de empleo reside en mantener el mayor tiempo posible a ese trabajador en el puesto.

En último lugar, cabe recordar que la flexibilidad y el dinamismo son fundamentales para el funcionamiento del mercado de trabajo del Reino Unido: Niveles relativamente bajos de regulación del mercado laboral y de impuestos, lo que concede a las empresas incentivos para crear nuevos puestos de trabajo junto con nuevas oportunidades de negocio.

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Crecen las familias de clase media que no pueden pagar sus deudas

23 Agosto 2016, 15:52pm

Cáritas alerta del auge de personas empobrecidas por la crisis que recurren a los préstamos rápidos o se ven atrapadas por el crédito

El matrimonio de José y Ana vivía el sueño del ascenso social y la clase media. Vivienda familiar en Llefià (Badalona), ella repartía mercancías y él pintaba casas. Llegó la crisis y todo se desmoronó. Ana, al paro. José a competir con ofertas de 200 euros para arreglar pisos. Un día, en plena calle, un comercial ofreció al pintor una tarjeta de crédito. Creyó que podría ser buena idea. Dinero rápido para salir de apuros. El sistema funcionó un tiempo. “La tarjeta es muy golosa. Si no sabes usarla, o estás desesperado, es una horca”, recuerda.

No tardaron en llegar las llamadas a las 23.30 para reclamar las deudas. Ana también tenía una tarjeta, de cuando la vida les sonreía. “Les decía que queríamos pagar pero que acabábamos de perder la casa por un crédito familiar y no teníamos dinero. Al rato, volvían a llamar”, recuerda. “Uno es el responsable de las tarjetas, sí. ¿Pero cómo te las dan sin verificar tu situación?”, se quejan.

Hasta las puertas de Cáritas llegan muchos casos similares. “Familias empobrecidas por la crisis, que tiene altos gastos fijos que no puede mantener y que es complicado reducir”, explica Mercè Darnell, responsable de Programas y Servicios de la entidad. No están cuantificados, pero el perfil de los afectados muestra a personas que lo han intentado todo, que encadenan préstamos rápidos o deudas de tarjetas. “Muchos lo ocultan a sus parejas y cuando llegan aquí explota, creían que lo podían controlar, pero no”, añade.

No es el caso de José y Ana. Están juntos en esto. Ahora ella trabaja en un supermercado y él pinta lo que resulta. Su deuda es de 4.000 euros, pero llegó a los 6.000. Aún viven en su casa pero pagando un alquiler social. “Cada mes hacíamos números. Cubríamos lo mínimo y si quedaba algo pagábamos los 130 euros de cuota de la tarjeta”, explica José. “Cada vez que sonaba el teléfono pensaba que eran ellos para cobrar”, recuerda. Incluso para ofrecerle un nuevo préstamo.

La pareja ya no usa la tarjeta dorada, con un interés del 24% si se fracciona el pago. Ahora la guarda en un cajón. “Una vecina me preguntó: ‘¿Te da vergüenza ir a Cáritas a pedir ayuda?’ Estábamos tan mal que algún recibo de la luz nos ha ayudado a pagar. Te das cuenta de que no eres el único en esta situación”, confiesa Ana. José siente rabia cuando ve los anuncios televisivos de préstamos rápidos. “Juegan con lo mal que lo estás pasando”, lamenta.

Darnell señala que estas publicidades tienen un especial impacto en personas vulnerables. “Venden la idea de que si lo quiero lo tengo. Hasta promocionan que si un banco te ha rechazado ellos no lo harán. Y hasta ofrecen el primer préstamo sin intereses”, dice. “En Internet encuentras préstamos con tasas anuales equivalentes del 5.100% [en el mercado de las tarjetas de crédito ronda el 27%]”, explica Jordi Martínez, del Instituto de Estudios Financieros.

La entidad da formación financiera a familias vulnerables atendidas por 30 entidades sociales en Barcelona. Estos cursos, que se realizan con estudiantes de ESO de 262 escuelas catalanas, buscan dar claves sobre ahorro, deuda y operativa bancaria. “Los préstamos rápidos no son ilegales, pero es importante conocer las consecuencias de solicitar una ayuda a la desesperada”, dice Martínez. Cosas tan básicas como saber hacer un presupuesto o comprender las cláusulas y condiciones. “Aunque sepas qué dejarás de pagar algo, hay que tener claro cuáles son las prioridades”.

Martínez enfatiza en el ahorro. Lo que sea, para crear un colchón a largo plazo para evitar estos préstamos. José y Ana no evaden responsabilidades pero piden más control de las entidades bancarias. “He trabajado mucho de cara al público, pero nunca he engañado a nadie”, remata la mujer.

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Ensalada de garbanzos, patata y tomates con aliño de mostaza.

23 Agosto 2016, 15:42pm

La receta de esta ensalada de garbanzos, patata y tomates con aliño de mostaza surgió de una improvisación hace pocos días en casa. Calor, poco tiempo y la necesidad de dar salida a varios productos de la nevera terminaron por confluir en un plato muy sabroso, completo y sencillo a más no poder, perfecto para estos días de verano.

Insisto en lo práctico que es tener algunos tarros de legumbres cocidas en la despensa, siempre de buena calidad, para poder preparar recetas como esta en cualquier momento. Además parece que apetece aún menos ponerse a cocerlas en los meses de calor, y así no corremos el riesgo de descuidar su consumo en esta época. Los garbanzos son especialmente adecuados para enriquecer ensaladas y combinan muy bien con todo tipo de aliños y salsas.
Ingredientes para 2 personas

4-5 patatas pequeñas, 300 g de garbanzos cocidos, 10 tomates tipo cherry de colores, 1 manojo de mezcla de lechugas o de hojas verdes (rúcula, escarola, espinaca baby, batavia, canónigos, berros, hoja de roble...), 4 tallos de cebollino, 1/2 cucharada de semillas de sésamo negro o blanco, 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, 1/2 cucharadita de zumo de limón y un poco de ralladura, 1 cucharadita de mostaza de Dijon, unas gotas de vinagre de manzana o de arroz, 1/4 cucharadita de comino molido, pimienta negra y sal.

Cómo hacer ensalada de garbanzos, patata y tomates con aliño de mostaza

Cocer las patatas previamente lavadas en agua hirviendo con una pizca de sal, o usar patatas que nos hayan sobrado de otro día, como fue mi caso. Escurrir bien los garbanzos y lavar con agua para eliminar el líquido de la conserva, si los usamos de lata. Hacerlo con suavidad para no romperlos. Si tenemos ganas, los podemos pelar.

Lavar bien los tomates y el cebollino. Trocear los tomates o cortar en cuartos y picar muy fino el cebollino y separar un poco para el aliño. Lavar las hojas verdes si fuera necesario, escurriéndolas bien. Trocear las patatas una vez estén frías, no es necesario pelarlas si son pequeñas, de tipo guarnición o patatas nuevas. Picar un poco las hojas verdes si fueran muy grandes. Mezclar todos los ingredientes en una ensaladera o fuente.

Batir en un cuenco el aceite de oliva, el zumo de limón y su ralladura, la mostaza, el vinagre, el comino, el cebollino reservado, una pizca de sal y un golpe de pimienta recién molida. Agregrar a la ensalada y mezclar muy bien junto con las semillas de sésamo.
Ensalada de garbanzos, patata y tomates con aliño de mostaza. Receta saludable

Tiempo de elaboración | 20 minutos
Dificultad | Muy fácil
Degustación

La ensalada de garbanzos, patata y tomates con aliño de mostaza se puede reservar en frío y tomar bien fresca o a temperatura ambiente, pero mejor si la aliñamos en el momento de servir. Salen dos buenas raciones de plato único para un almuerzo y no es una receta de digestión pesada. También es un buen relleno para hacer fajitas o tacos vegetarianos, o incluso con pan de pita.

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